El español ofreció una de sus mejores versiones para superar a un Federer que también ralló a gran nivel en la primera semifinal del torneo. El rival de Rafa en la final saldrá del interesante duelo que disputarán Andy Murray y Novak Djokovic en la otra semifinal.
Como suele ser habitual en todos sus partidos, ‘el Expresso de Basilea’ salió a la pista como un ciclón, avasallador, abusando de su exquisita técnica y tratando de sumar puntos y más puntos, cuanto más rápido mejor. Esa es una de las tácticas más usadas por Roger. Salir como un toro. Abrumar a su rival desde el inicio, y tomar una iniciativa en el juego que le permita cobrar ventajas ya desde el propio arranque del encuentro. Al eléctrico arranque de Federer se sumó la frialdad con la que salió Nadal a la pista. El español tardó en acomodarse a la pista central australiana, y en los primeros juegos del choque se vio claramente superado por su rival (0-3 Federer). A pesar de ello, Rafa fue poco a poco subiendo su nivel de juego, e incluso logró recuperar la rotura de saque y fue capaz de mandar el primer set a la muerte súbita. En ella, sin embargo, Roger volvió a adelantarse pronto con un ‘minibreak’ que ya le fue suficiente al de Basilea para anotarse la primera manga en su marcador (7-6). Fue un set muy igualado que pudo caer para cualquiera de los dos lados. Federer mandó en el inicio a su estilo. Rafa equilibró al final con un juego directo y un servicio y una derecha que funcionaban.
A pesar de haber entregado ese primer set a Federer, Rafa podía estar satisfecho con el juego mostrado hasta ese momento. El balear fue capaz de quebrar el peligroso servicio de su adversario en la primera ocasión que tuvo, y al fin y al cabo la primera manga se decidió únicamente por un solo punto. Claramente Rafa iba de menos a más. Y eso quedó bien demostrado en el segundo parcial del partido. El inicio de ese segundo set fue muy extraño, y pudo ser una de las claves del encuentro. Roger pareció tomar la directa en el choque con un temprano break en blanco sobre el servicio de Nadal, pero inmediatamente Rafa se rehizo quebrándole (también por 0-40) el saque al suizo. Luego llegaron los mejores momentos en el partido para el español. Hizo un parcial de 5-1 a Roger y se apuntó con autoridad (6-2) el segundo set para igualar entonces la contienda. En ese tramo del partido (concretamente en el break que ponía a Rafa 4-2 arriba) se vio uno de los mejores puntos del partido (y probablemente del campeonato) por parte del español, cuando consiguió levantar con la derecha una pelota que casi besaba el suelo para ponerla paralelamente en un ángulo imposible de alcanzar para Roger. En este set Rafa hizo añicos el saque de Federer (un 63% de puntos ganados al resto%) y superó con precisión las subidas del suizo a la red (3/8 ganadas por Federer).ambos tenistas. Fueron mandando los servicios de ambos (hay que destacar lo bien que funcionó a lo largo de toda la semifinal el en ocasiones cuestionado saque de Rafa Nadal) hasta el séptimo juego del parcial, en el que Roger volvió a asestar un importante golpe al partido. El suizo rompió el saque a un Nadal, que otra vez volvió a levantarse (y devolverle el break a su oponente en el juego siguiente) para seguir vivo en el encuentro. Otra de las claves de la victoria de Rafa: caer..para levantarse inmediatamente. El parcial entonces se marchó hasta una muerte súbita en la que el español llegó a ponerse con cinco bolas de set (6-1). Con mucho oficio Roger levantó cuatro de ellas consecutivamente, pero en la quinta fue cuando Nadal con el saque sentenció la suerte de ese tercer parcial. La táctica de Rafa era clara: mover a Federer desde el fondo de un lado al otro de la pista, castigando especialmente el revés del suizo (uno de sus conocidos puntos débiles). Y buscar constantemente las líneas. Roger siempre que podía buscaba acortar los puntos con la derecha. También insistía en reveses largos y cruzados.
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