Al norte de la isla de La Española, la primera tierra firme que Colón descubrió tras cruzar el Atlántico, se encuentra el archipiélago de las Islas Turcas y Caicos. Con ocho islas principales, las habitadas, y veinte islotes más pequeños, acoge a unas 30.000 personas. Hasta hace unos años, las islas fueron dando pasos hacia su independencia, pero un caso de corrupción a nivel gubernamental provocó que el Reino Unido retomase el control de las islas, que ahora tienen estatus de Territorio de Ultramar de Reino Unido. O lo que es lo mismo, una de esas colonias maquilladas del antiguo Imperio Británico.
Pero ni la geografía ni la política nos han llevado a esas islas. Es curioso que en un rincón tan cercano a La Española se encuentren las antípodas de nuestro fútbol. Si le damos la vuelta al ranking de las 205 selecciones que publica la FIFA, recurriendo al chiste que hacemos cuando nuestro equipo va mal en la tabla, las Islas Turcas y Caicos ocuparían el lugar de España.
LA TCIFA (Turks and Caicos Islands Football Association), se constituyó en 1996 y entró en la FIFA dos años después. Debido al bajo nivel futbolístico de las selecciones vecinas y los pocos recursos de los que disponen, solo juegan, a parte de algún amistoso aislado, las fases de clasificación para los Mundiales.
Primera victoria y primer gran chasco
Sin embargo, esta selección ya ha tenido tiempo para ver las dos caras del fútbol. La bonita y la cruel. Tras sus dos primeras experiencias mundialistas, ante San Cristóbal y Nieves y Bahamas, en 2000 y 2004, donde cayeron por amplias goleadas, los turcocaiqueños se enfrentaron al combinado de Santa Lucía en la primera ronda previa para el Mundial de Sudáfrica.
El 6 de febrero de 2008, con 2.200 personas en las gradas del estadio nacional de Providenciales, los tantos de David Lowery y Gavin Glinton (máximo anotador de la historia de la selección, con 4 goles) le dieron la victoria (2-1) a las Turcas y Caicos. Santa Lucía, por medio de Nyhime Gilbert, redujo distancias ya en el descuento. Un gol que acabaría siendo decisivo.
La vuelta se celebró el 26 de marzo en Vieux Fort, una localidad de la isla caribeña. Los visitantes no pudieron mantener la renta y cayeron derrotados por 2-0, con goles de McPhee y Elva, este último, a solo cinco minutos del final. Aunque aún restaban varias eliminatorias por delante antes de llegar a Sudáfrica, se quedaron con la miel en los labios por no haber podido pasar de ronda.
En la primera fase clasificatoria para la el Mundial de Brasil, en julio de 2011, los turcocaiqueños volvieron a caer ante Bahamas (10-0 en el global de la eliminatoria).
Hasta ahora, ningún resultado le ha quitado ápice alguno de optimismo a Chris Bryan, presidente de la TCIFA. Bryan jugó en la selección hasta su retirada, en 2006, y poco después se puso al frente de la federación. Explica que la entidad ha tomado la decisión de “concentrar los esfuerzos en sentar las bases del fútbol en el archipiélago y desarrollar las categorías inferiores”.
Bryan recuerda que la clasificación de la FIFA se basa en el número de partidos que juega cada selección. Debido a la juventud de la TCIFA, es normal que se encuentren en la parte más baja. Sin embargo, advierte de que pronto se verán los resultados, porque los más jóvenes vienen pisando fuerte: “El trabajo con las categorías inferiores se verá reflejado en los próximos años; de hecho, en el último partido de la selección absoluta ante Bahamas, celebrado en 2011, predominaban los jugadores sub-20”.
Actualmente, unas 900 personas juegan al fútbol en las islas Turcas y Caicos. En los alrededores del estadio nacional de Providenciales está “The Academy”, un centro de formación y entrenamiento financiado por el Proyecto Goal de la FIFA. El complejo dispone de un campo de césped natural y otro de hierba artificial. Además, la federación organiza torneos escolares en los que participan más de 400 niños y realiza cursos de iniciación y para entrenadores durante todo el año.
Otra de las señales de que se están haciendo bien las cosas en el archipiélago es el elevado porcentaje de chicas que juega al fútbol. Hay selecciones sub-17, sub-20, bastantes equipos escolares y se está concretando la formación de una liga femenina. Además, la secretaria general de la TCIFA, Sonia Bien-Amie, formará parte del comité organizador del Mundial sub-20 femenino que se celebra este año en Japón.
Todos estos méritos son mayores cuando hablamos de una población total de apenas 30.000 personas. Desde la federación ya están pensando en atraer a equipos de otros países a las islas para, según palabras de Chris Bryan, “conseguir que nuestros jóvenes se introduzcan en el competitivo fútbol internacional”.
La TCIFA tiene que hacer malabares con el presupuesto. De hecho, el 80 % lo pone la FIFA mediante un programa de asistencia financiera (FAP). Cuesta conseguir patrocinadores, pero el dinero se evapora enseguida. “Cada partido internacional nos cuesta 30.000 dólares”, recuerda el presidente.
A la espera de algún Messi antillano que los saque del fondo del ranking, se dedican a formar a los jóvenes sin prisa pero sin pausa. “Todos los jugadores son amateurs, pero hay doce futbolistas estudiando y entrenando en institutos de Estados Unidos. No podemos decir que haya una estrella en el país, pero tenemos varios chavales con mucho potencial. Podemos dar una sorpresa a la gente bastante pronto”. Lo más probable es que las antípodas del fútbol se acerquen. Más no se pueden alejar. Desde aquí, estaremos atentos.
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