El lunes 16 comenzaba la concentración del Levante en La Manga y todos los jugadores estaban citados en las instalaciones del club, en Valencia, a las 9 de la mañana. Aparecieron todos, todos menos uno.
Arouna Koné no se presentó en el Ciutat de Valencia, a pesar de que el club le otorgó una semana más de vacaciones que al resto de los futbolistas granotas. Además, el costamarfileño se mostró ilocalizable, por lo que nadie en el club conocía su paradero.
La plantilla comenzó su estadía con normalidad, ajena a los asuntos que rodeaban al delantero. El martes por la tarde, el club consiguió contactar con uno de los agentes de Koné y le aseguró que el futbolista se incorporaría el martes por la noche al trabajo con el resto del grupo.
A su llegada a la concentración, Koné se excusó diciendo “Estoy muy bien, ha sido un malentendido pero ya estoy aquí, que es lo más importante. Llegué ayer por la noche a Valencia de mi país y ahora voy a empezar con el grupo”.
El club granota sabe que no será capaz de retener al ariete debido a su alta nómina, que ronda los 2 millones de euros. Sin embargo, la entidad valenciana no esperaba ese acto de indisciplina por parte del futbolista. Tanto los agentes del futbolista, como los dirigentes del Levante buscan ya una salida al delantero tratando de fijar un precio aproximado por su fichaje de 6 millones de euros.
El miércoles por la mañana fue el día que Koné se reencontró con sus compañeros para comenzar a entrenarse con normalidad, aunque antes de unirse al grupo se ejercitó en solitario.
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