Las grandes historias tienen grandes (semi) finales. El Barça ha cedido su trono con un guión de película. Al borde del descanso se mascaba otro final feliz, como casi siempre. Pero volvió el fatalismo de antaño. Volvió encarnado en Messi, que lanzó al larguero el penalti que pudo poner el 3-1. Y volvió encarnado en ese actor olvidado que vuelve cuando nadie lo espera. Tuvo que ser Fernando Torres el que encontró un gol que su equipo renunció a buscar durante 180 minutos.
El gol es el tirano del fútbol. Los azulgranas jugaron el 90 % de la eliminatoria en el campo del Chelsea y han marcado menos goles que los ingleses. En una semana, el Barça ha recibido tres lecciones tácticas que lo han dejado sin Liga ni Champions.
El guión de la primera parte prometía. Las dos defensas quedaron patas arriba con las lesiones de Cahill y Piqué. El Barça parecía tener más chispa que en Stamford Bridge y ante el Madrid. El Chelsea no cambió su planteamiento, bien cubierto y con Drogba, espectacular, como llanero solitario. A la salida de un córner, Alves vio a Cuenca entrando por el área. El extremo dio el pase atrás y Busquets igualó la eliminatoria.
Poco después, Terry escribió otro capítulo más de su tormentosa relación con la Champions. Sin balón por medio, le soltó un rodillazo a Alexis y vio la roja directa, condenando a su equipo a la heroica. Se queda sin final.
Al borde del descanso, el Barça se coló por un momento en Munich. Tras una recuperación de Busquets, Alexis arrancó con la pelota y vio a Messi solo. El argentino aguantó hasta que Iniesta se hizo hueco y le pasó el balón. El manchego miró a Cech y acarició la pelota hacia el palo izquierdo de la portería.
Entonces, como en un espejismo, apareció un hombre del Chelsea al borde del área de Valdés. Era Ramires, que se coló entre Puyol y Mascherano y ofreció el detalle más brasileño de su carrera: una preciosa vaselina que superó a Valdés. No hubo tiempo para que el Barça se diese cuenta si el gol fue real. El árbitro pitó el descanso y flotaba en el ambiente en el Camp Nou una sensación de obra inconclusa. Se había roto el muro y, sin embargo, no servía de nada.
Solo iban tres minutos del segundo tiempo cuando Drogba le hizo penalti a Cesc. El “4” hizo una pared con Messi y el marfileño lo derribó. Cogió el “10” el balón y el Camp Nou pensó que nada podría ir mal. Pero el argentino tiró el balón al larguero. Se ha quedado sin marcar en los tres partidos más importantes de la temporada. Y no sólo eso, ha estado desconectado. El frente de ataque pasa por él y al Barça le ha faltado una pieza para desarbolar a Chelsea y Madrid. Acabó el partido llorando. Pero volverá.
Dominio sin efectividad y sentencia Torres
Nadie duda de que la película fue intensa. Pero desde el penalti hasta el final, el Barça apenas tuvo 4 opciones de gol, por medio de Cuenca, Alexis, Messi y Busquets. El balón rondaba el área del Chelsea pero no hería a los ingleses, que incluso pudieron marcar desde su campo. En una formidable salida de Drogba desde el banderín de córner, el marfileño exigió a Valdés con un tiro desde el medio campo.
Hace tres años el Inter de Mourinho le causó a Guardiola su primer gran disgusto como entrenador. El Chelsea utilizó ayer las mismas armasy el Barça no encontró alternativa. Ante 10 hombres encerrados, se cuentan con los dedos de una mano los tiros lejanos de los culés.
El epílogo del partido convirtió el final del Barça invencible en una tragicomedia. Antes del partido, la idea de que Torres sentenciase al Barça provocaba la risa de muchos. Con el Barça volcado, el madrileño, que había sustituido a un Drogba agotado, arrancó desde de su campo y regateó a Valdés para marcar a puerta vacía.
Sin tiempo para reaccionar, un Barça noqueado esperó a que acabase la agonía. Messi se tapó la cara con la camiseta y echó a llorar con el balón aún en juego. Se sentía culpable. Entonces, el Camp Nou, aún embriagado por noches y noches de gloria, comenzó a corear su nombre.
La cruda realidad es que el Barça no estará en Munich. La final la jugará un Chelsea que aún huele a Mourinho. Di Matteo ha sabido rescatar del pasado a aquel equipo temible. Ha recuperado al mejor Drogba y a Cech. Ha reconvertido a Lampard para que siga siendo igual de útil, aunque ya no sea un box to box. Ha encajado las nuevas piezas como Cahill, Mata y Meireles a la perfección.
El equipo comparecerá mermado en la final. Terry, Ivanovic, Meireles y Ramires no podrán jugar en Munich. Pero eso ya será otra historia. Real Madrid y Bayern lucharán por el otro puesto.
El final de temporada será una tortura para el Barcelona. Ha remado durante nueve meses para llegar vivo a la recta final. Y, en una semana, se ha quedado con la Copa como taparrabos. Queda un mes para la final de Copa. Hasta entonces, a falta de alicientes deportivos, tendrán que ver como el Real Madrid levanta la Liga y, posiblemente, la Champions. Han perdido el reinado de forma cruel. Sin renunciar a su idea de fútbol, su juego los ha dejado en evidencia ante el pragmatismo de Madrid y Chelsea. Guardiola aún no ha renovado y el futuro del mejor equipo que muchos han visto está en el aire. Esperemos que, por el bien del fútbol, se levanten.
Ficha técnica:
Barcelona: Valdes; Puyol, Piqué (Alves, m.26), Mascherano; Busquets, Xavi, Iniesta, Cesc (Keita, m.74); Cuenca (Tello, m.67), Alexis y Messi.
Chelsea: Cech; Ivanovic, Cahill (Bosingwa, m.12), Terry, Cole, Mikel, Meireles, Mata (Kalou, m.58), Lampard, Ramires; y Drogba (Torres, m.80).
Goles: 1-0, m.35: Busquets. 2-0, m.44: Iniesta. 2-1, m.45+1: Ramires. 2-2, m.90+2: Torres.
Árbitro: Cüneyt Çakir (TUR). Mostró cartulina amarilla a Mikel (m.32), Ramires (m.44), Ivanovic (m.48), Iniesta (m.50), Cech (m.59), Messi (m.71), Lampard (m.72) y a Meireles (m.89). Expulsó a Terry (m.37) por una agresión a Alexis.
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Hola Manuel, lo primero felicitarte por la crónica. Pero siento ser aguafiestas por tener que decir que hay una errata en el segundo párrafo: en la eliminatoria global no han metido los mismos tantos Chelsea y Barcelona, el resultado global es de 3-2 para los ingleses.
Un saludo y continúa igual, suerte
Correcto, “Cesta”. Mis disculpas, ahora mismo lo corrijo