Los Clásicos se siguen engrandeciendo. ¿A quién le pueden aburrir estos partidos? Si nos limitamos al fútbol, a los 90 minutos que hemos visto hoy, es imposible que haya un solo aficionado que acabase decepcionado. Si a la heroica del Mirandés les sumamos un juego de tantos quilates, debería salirnos una Copa Gran Reserva. Dejemos el circo a parte, por favor. Hace mucho daño.
Si no se estuviese hablando del Real Madrid, a los blancos les vendría al dedo el “Jugamos como nunca, perdemos como siempre”. Un gran partido de los de Mourinho, que planteó un equipo atrevido y arrinconó a un Barça apático por momentos. El Madrid le ha discutido el juego a los de Guardiola más que nunca. Si los culés no reaccionan y el Madrid mantiene la ambición de hoy, es probable que el Barça se agarre a los choques directos para subsistir.
A los 10 segundos, Piqué, que parecía seguir de siesta, casi le regala el 0-1 a Higuaín, pero el argentino la mandó fuera frente a Pinto. El Madrid, muy adelantado, tomó la iniciativa y jugaba en campo del Barça. Los locales, sin embargo, salían con peligro cada vez que superaban la presión blanca. Muchísima intensidad en ambos onces, pero la impresión del primer tramo del choque era que el Madrid se lo creía.
Mediada la primera parte, Özil, espectacular cada vez que tocó la pelota, se sacó un zurdazo que tocó en la cruceta y botó sobre la línea de gol, con Pinto como espectador. Era la primera gran ocasión de los blancos. Un minuto después, el meta suplente blaugrana, empeñado en que puede jugar con los pies como Valdés, se complicó en una cesión a Abidal y se la regaló a Higuaín, pero el meta se rehizo y blocó el remate del Pipita.
El Madrid volvía a discutirle un partido al Barça, e incluso lo superaba. Pero le faltaba su mayor seña de identidad: la pegada. El martillo pilón de casi todos los partidos no aparecía.
Justo después del arreón del Madrid, Iniesta se tiraba al suelo tras un choque con Arbeloa. El bíceps femoral privaba del espectáculo al manchego. Una lástima. Entró Pedro, que sigue lejos de su mejor forma.
Curiosamente, la lesión de Iniesta espoleó al Barça. El Madrid bajó un poquito en la presión y los cules comenzaron a tocar. Messi y Xavi, muy poco activos hasta la media hora, fueron haciéndose notar. El balón fue avanzando hacia el área visitante, sobre todo por el flanco de Coentrão, que sufrió para controlar las subidas de Alves y las caídas a su banda de los delanteros.
Y de repente, 2-0
Y en estas andaba el partido cuando un zarpazo de Messi demostró muchas cosas. Demostró que un pequeño despiste con el argentino es mortal. Demostró el temor que se le tiene al 10. Cinco jugadores cubriéndolo, mientras Pedro se aprovechaba de la gran maniobra de arrastre de Cesc para hacer el primero de la noche. Demostró que por mucho que se reme, en cualquier momento todo se echa por tierra frente a Messi. Un enorme Madrid que iba perdiendo.
Tras el 1-0, el partido se desató. Messi, con justicia poética, esperó a marcar el camino de las semifinales para devolverle el pisotón a Pepe con una patada a destiempo por la que se llevó la amarilla. Lamentables los aplausos del Camp Nou a la patada del argentino.
Poco después, Teixeira se siguió complicando. Lass, que ya tenía tarjeta, hizo una dura entrada a Messi y se montó el primer tumulto de la noche. Al final, la tarjeta se la llevó Casillas, que fue a separar. Incomprensible. Al igual que Ramos, que acabó expulsado por una protesta y una falta inexistente a Busquets. Y eso que el sevillano hizo al menos otras dos faltas merecedores de tarjeta.
En definitiva, volviendo al fútbol, el Barça se encontró al saque de la falta con un premio aún mayor. Alves cazó el rechace de la defensa blanca y conectó un misil que voló hacia la escuadra de Casillas. Los azulgranas ponían un pie en semifinales y habían sido inferiores durante gran parte de la primera mitad.
El Madrid recupera la pegada
Al poco de volver de los vestuarios, Mou quitó a Lass para no quedarse con 10 y Teixeira le anuló un gol a Ramos, que batió a Pinto tras deshacerse de Alves con un agarrón. El Barcelona estaba cómodo por momentos, haciendo algún rondo que levantaba los olés en el estadio, pero no inquietaba demasiado a Casillas. Al cuarto de hora, Benzema y Callejón entraron por Kaká e Higuaín, y dieron alas a los blancos. El francés sigue creciendo. Cambia al equipo y hace tragar las palabras a los que decíamos que el Pipita se lo comía con patatas.
El Barça se dejó llevar. Le pasó hace unos días ante el Betis, y a punto estuvo de costarle un disgusto. Y al Madrid, de repente, le volvió la pegada. En otro gran pase de Özil en profundidad hacia Cristiano, el portugués se hizo hueco por velocidad, sentó a Pinto con un gran amago y puso el 2-1. Buen partido de CR7, por fin.
El Barça, seguía empeñado en sacar el balón jugado desde la línea de fondo. Ni Pinto es Valdés, ni Piqué está al 100%. Y además, hoy el rival exigía mucho más de lo normal. En una de estas, el “3″ del Barça quiso jugar por banda. Callejón rechazó de cabeza y el balón le cayó a Benzema. El francés, con tanta tranquilidad como clase, le hizo un sombrero a Puyol, se acomodó la pelota y batió a Pinto.
Al Barça, el corazón le dio un vuelco. El Madrid había tirado de orgullo y estaba a un pasito de enmudecer el Camp Nou. Pocas veces se vio a los culés tan pragmáticos. Balones largos y a correr, contras aisladas y esperando a los blancos en su campo. De repente, parecía que los de Mourinho podían hacer gol en cualquier momento. Sin embargo, casi no tuvieron otra ocasión clara hasta el final. Messi pudo sentenciar en varias contras, pero la emoción luchaba por quedarse hasta el final.
Los minutos finales se diluyeron entre faltas, protestas y pérdidas de tiempo. El Madrid se quedó en la orilla y se va con la cabeza alta. Al Barça le faltó el aire por momentos, pero otra vez se salió con la suya.
Ahí acabó un partido irrepetible y empezó lo de siempre. Deberían prohibir hablar a los protagonistas en caliente tras los partidos. Salvo contadas excepciones, todos restan con un micrófono delante. Sería más saludable para todos. Con espectáculos así, lo que no sea fútbol sobra.
Ficha técnica:
Barcelona: Pinto, Alves, Piqué, Puyol, Abidal, Busquets, Xavi, Iniesta (Pedro, min 30), Cesc (Thiago, min 70), Messi y Alexis (Mascherano, min 79).
Real Madrid: Casillas, Arbeloa, Pepe, Sergio Ramos, Coentrão, Lass (Granero, min 52), Xabi Alonso, Kaká (Callejón, min 61), Özil, Cristiano, Higuaín (Benzema, min 61)
Goles: 1-0, min.43: Pedro. 2-0, min.46: Alves. 2-1. min.68: Cristiano Ronaldo. 2-2, min.71: Benzema.
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