Cuando la Liga BBVA va tocando a su fin, es hora de repasar si se han cumplido los objetivos que cada uno, tanto equipos como jugadores, se marcó a principio de temporada. Muchos clubes intentaron enderezar su rumbo a mediados de campaña, y para eso no tuvieron más remedio que recurrir a los fichajes de invierno.
Visto en muchas ocasiones como un mercado menor, donde no se pueden encontrar soluciones sino solo parches temporales, para algunos equipos el mercado de invierno ha sido un auténtico salvavidas en temporadas anteriores. El Zaragoza recurre a él de forma habitual, y si hace dos campañas fueron Eliseu, Suazo y Contini, entre otros, quienes le salvaron del descenso, esta temporada son Apoño, Aranda y Pablo Álvarez los que le dan vida un fin de semana tras otro a un Zaragoza que parecía desahuciado. Los dos primeros han sumado seis tantos en el apartado goleador, mientras que el argentino se ha hecho con un puesto fijo en el lateral derecho; Dujmovic, en cambio, no es indiscutible en el centro del campo con Manolo Jiménez, un técnico que una de las primeras cosas que hizo cuando llegó a Zaragoza fue darle ficha a Obradovic, que desde entonces ha ocupado la banda izquierda del equipo. Por otro lado, otro equipo con dificultades con el descenso como el Sporting solo se hizo con la cesión de Adrián Colunga. El ovetense ha vuelto al club en el que se formó en las categorías inferiores, y aunque ha jugado de manera habitual con Clemente (principalmente caído a banda), no ha logrado la permanencia del Sporting en Primera División.
Los rayistas Joel, Pulido, Diego Costa y Armenteros son los refuerzos invernales que han entrado con mejor pie en su equipo. Sandoval les dio la titularidad a todos prácticamente desde el primer día, y aunque su rendimiento individual está siendo bueno en líneas generales (especialmente el de Diego Costa, que acumula siete goles) no se está traduciendo en un crecimiento del conjunto. Los cuatro volverán a sus clubes de origen al terminar la temporada porque están cedidos por Atlético de Madrid (los tres primeros) y Sevilla (Armenteros), pero es muy probable que el Rayo Vallecano se haga con el fichaje de alguno de ellos.
Otros protagonistas del mercado de enero han sido las incorporaciones del Espanyol. La magia de Coutinho y la eficacia goleadora de Kalu Uche han reavivado a un conjunto que en demasiadas ocasiones dependía de la inspiración de Weiss o Álvaro Vázquez. El nigeriano se ha convertido incluso en el máximo goleador del equipo con seis tantos, mientras que el brasileño Coutinho se está desquitando con esta cesión de las pocas oportunidades con las que contaba en el Inter de Milán.
Fijándonos en posiciones concretas, es llamativo que tres centrales como Alexis, Paulao y Borja Gómez se hayan hecho con la titularidad desde el primer momento. Getafe, Betis y Granada, respectivamente, han agradecido su solidez en el centro de la zaga para amarrar la permanencia sin grandes dificultades, y en el caso de los dos últimos ya se está negociando la compra con sus clubes de procedencia. En Granada, en cambio, han dado una de cal y otra de arena, porque al éxito de Borja hay que enfrentar la poca aportación del joven brasileño Henrique.
Y es que el principal inconveniente que tiene el mercado de invierno es que a algunos jugadores les cuesta entrar en la dinámica del equipo al que llegan. Es el caso de los levantinistas Óscar Serrano y Botelho, que arribaron en enero a un conjunto compacto y al alza para sustituir al lesionado Juanlu y que se han repartido minutos en la banda izquierda con poca suerte; el brasileño, además, ha seguido dando problemas extradeportivos en su nuevo club, que no ha tenido más remedio que abrirle expediente y multarle. Tampoco ha destacado en el Levante el punta Ghezzal, cedido por el Bari, que se une a una lista de secundarios en la que también están Kameni (irregular cuando le está tocando sustituir a Caballero en el Málaga) y Martinuccio (que no ha hecho olvidar a Rossi y Nilmar en el Villarreal y solo ha marcado un tanto).
Por su parte, las incorporaciones sevillistas en invierno pueden calificarse de intrascendentes. Mientras que Cala y Babá han contado muy poco para Míchel pero tienen a favor su juventud (al igual que Javi Hervás, fichado del Córdoba pero cedido en los blanquiverdes hasta final de temporada), a José Antonio Reyes se le empieza a agotar el crédito nada más llegar. Parecía que volvía a Nervión con ganas, pero tras un par de flojos partidos la afición silbó a un jugador del que quizá espera más de lo que puede dar a estas alturas de su carrera.
Como grandes decepciones se cuentan las contrataciones del Racing. Marcos Gullón y Babacar no le han cambiado nada la cara al conjunto cántabro y están viviendo el amargo trago del descenso con tres jornadas de antelación. También están jugando un papel residual jugadores como Fran Mérida en el Atlético de Madrid (repescado del Sporting Braga, donde tampoco jugaba apenas), Ogunjimi en el Mallorca, Víctor Sánchez en el Espanyol, Arizmendi en el Getafe y David Navarro en el Levante; curiosamente, los tres últimos volvieron a España en invierno junto a Kalu Uche tras un desgradable paso por el Neuchatel suizo. 
Por último, también hay que destacar a Gonzalo Castellani y, sobre todo, a Isaac Cuenca, dos jóvenes que han conseguido definitivamente dorsal del primer equipo desde el filial del Villarreal y del Barça. El primero, argentino que cumple su segundo año en el club castellonense, no es muy utilizado por los entrenadores que han pasado por el submarino amarillo, pero Cuenca se ha consagrado como una de las más firmes promesas del fútbol español y ha tenido un papel muy importante con Guardiola, incluyendo su participación en las semifinales de la Champions League.
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