Martes 18 junio , 2013
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En Galicia sigue habiendo fútbol de Primera

En Galicia sigue habiendo fútbol de Primera

Apenas se habían asentado ambos equipos cuando Riazor subió aún más la temperatura de con el 1-0. En una tarde anormalmente calurosa en A Coruña, el Dépor se adelantaba en el marcador a los cuatro minutos. Valerón colgó un caramelo en el área para Saúl, que aprovechó la ausencia de Guardado, y puso un balón raso en el área pequeña. Riki, en una frivolidad innecesaria, la pegó mal de tacón, pero el semifallo despistó a Jonathan Vila, que la metió en su propia portería ante la sorpresa de Yoel. Los jugadores del Dépor celebran el primer gol de la tarde

El Celta no había hecho nada mal y ya le tocaba nadar contracorriente en un estadio de Primera con todas las letras. Por su parte, el Dépor, como quien ya se ha encontrado de sorpresa con el premio esperado y no se quiere arriesgar a perderlo, jugó con el resultado hasta que pudo.

El resultado es soberano, y es quien decidirá quien asciende y quien se no, pero, hoy en día, el Celta es más equipo que el Deportivo. Las sensaciones antes del derbi eran estas, y en estos partidos se sabe que puede pasar de todo, como así ha sido, pero los vigueses no ven resentida su moral lo más mínimo, y a los herculinos esta victoria los infla de orgullo, pero no debe ocultar las carencias.

Tras el varapalo, los de Paco Herrera siguieron apostando por su idea inicial. Dominio y balón, frente a un Dépor que esperaba cualquier fisura para salir al galope, con Valerón como enlace y Salomao y Saúl como estiletes. El portugués aprovechó la ausencia de Hugo Mallo para jugar con Oier, que solo le vio la espalda durante todo el partido. Pero la lesión de Riki chafó los planes de Oltra. Entró Lassad, que no inquietó a la zaga celeste hasta que decidió el partido.

Las oportunidades de De Lucas, que salvó Aranzubía cuando ya se cantaba gol, David Rodríguez e Iago Aspas, precedieron a un descanso que el Deportivo pedía a gritos.

Herrera comenzó a mover ficha, y buscó algo más de combinación con la entrada de Joan Tomás por un inédito Bermejo. Poco después entró Orellana, clave en el partido para bien y para mal. El Celta vio que se le escapaba el partido y se lanzó a por el empate. El gran abanico de atacantes de los vigueses empezaba a ver la luz entre la defensa coruñesa, liderada por un Colotto al que la Segunda le viene muy pequeña. La movilidad de Orellana, la pillería de Aspas y la calidad de Alex López y De Lucas inquietaba en Riazor. Consiguieron plantarse ante la meta blanquiazul varias veces con claridad. Pero claro, ahí está un tal Aranzubía, que sentaba en el banquillo a Casillas en la selección sub-20, y al que también le viene muy pequeña la Segunda. El meta riojano, clave en este Dépor, prolongó durante muchos minutos la ventaja de su equipo.

Entretanto, los coruñeses dispusieron de ocasiones para sentenciar. Alguna llegada de Bruno Gama, que vuelve a entrar en el equipo tras su lesión, y un gran disparo de Juan Domínguez que despejó Yoel estuvieron a punto de cerrar el choque.

Faltaban ocho minutos y el Dépor ya acariciaba la victoria, pero la ofensiva viguesa inquietaba. La jugada del empate arrancó con un gran desmarque de Iago Aspas. Genio y figura. Ya es el sucesor de Mostovoi como blanco de las iras blanquiazules. Al igual que el ruso, su gran calidad acrecienta el rechazo de Riazor. En el derbi, mostró sus dos caras, con destellos de crack y algún gesto feo. Arrastró a Aythami hacia el lateral del área y la tocó atrás hacia De Lucas. El catalán vio a Orellana mano a mano con Ayoze. El chileno le ganó la partida al lateral, y ya desde el suelo la cruzó ante Aranzubía.

De pequeños nos enseñaban que debíamos portarnos bien para que luego la vida no nos devolviese la jugada. Orellana seguro que se lo pensará dos veces antes de volver a echarse las manos a las orejas tras marcar, provocando a la grada de Riazor. Apenas un minuto después, el chileno, hipermotivado, bajó a por un balón a su campo. Laure, que lo había atado en corto para evitar otro disgusto, presionó como un perro de presa e hizo retroceder a Orellana hasta que le quitó el balón. El chileno, en vez de luchar por recuperarlo, se tiró al suelo. Por allí andaba Lassad, que avanzó hacia Yoel y, con la permisividad de los centrales, lanzó un misil que superó al meta.

Parecía que el empate había sido un mal necesario para valorar la importancia de la victoria ante el eterno rival. Como un giro de guión inesperado que hace saborear mucho mejor un desenlace feliz. Sin merecerlo, el Dépor se llevó una importantísima victoria que lo iguala a puntos con el Celta. Las derrotas de Hércules y Almería ponen a tiro para ambos las plazas de ascenso directo. Si ambos hacen valer lo visto hoy, estarán como mínimo entre los seis primeros. La vuelta en Balaídos se presenta al rojo vivo. Mientras tanto, una larga travesía en la que verán la verdadera cara de Segunda. Porque el partido de hoy fue de Primera. Por el escenario, por los escudos y por la gente.

Los animales de siempre los dejamos a parte, porque los hay en todas partes y de alguna forma tienen que hacerse notar.

Deportivo: Aranzubia; Laure, Colotto, Aythami, Ayoze; Alex Bergantiños, Juan Domínguez; Saúl (Bruno Gama; min.66), Valerón, Salomao (Pablo Alvarez; min.86); y Riki (Lassad; min.13).

Celta: Yoel; Oier, Jonathan Vila, Catalá, Roberto Lago (Bellvís; min.66) ; Oubiña, Alex López; De Lucas, Bermejo (Joan Tomás; min.58), David Rodríguez (Orellana; min.66); e Iago Aspas.

Goles: 1-0; min.4, Jonathan Vila, en propia meta. 1-1; min.82, Orellana. 2-1; min.83, Lassad.

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